¿Puede una relación estar dirigida por la mujer?

A lo largo de la historia, las mujeres han desempeñado el papel de pareja sumisa entre los dos géneros. Antes las mujeres eran vistas como nada, como dijo una vez Napoleón, «máquinas de producir hijos». Pero a lo largo de los siglos, con varias protestas sobre los derechos de la mujer, las protestas feministas y la ganancia del reconocimiento del rol femenino por parte de la sociedad, los roles de género ya no son una carga para las mujeres. Hoy en día, se puede ver a las mujeres fuera de sus casas trabajando junto a los hombres. La igualdad en el trabajo es una cosa, pero ¿qué pasa con las relaciones? ¿Cómo ve la sociedad una relación liderada por una mujer?          

¿Qué es exactamente una relación dirigida por una mujer?

A primera vista, uno pensaría en «Venus en la cima», o «señora de la casa», o sin ninguna gracia en la lengua, una mujer dirigiendo las cosas. Tal vez sea exactamente eso, pero también hay que tener en cuenta que hay más de una persona implicada en una relación. Para que una mujer esté dirigiendo esa relación, ambas partes deben llegar a la decisión mutua para que así sea.

Una situación que puede entrar en la categoría de una relación liderada por una mujer es si la mujer resulta ser la agresora. Simplemente, en la relación es la mujer la que acaba tomando las decisiones. La mujer puede haber sido la que persigue a su marido y es ella la que hace los otros movimientos para ayudar a que la relación avance. Sin embargo, una idea errónea sobre una relación liderada por una mujer es que sólo es ella la que hace el trabajo. Esto no es cierto. Una situación en la que el hombre tiene un trabajo exitoso y su mujer es una especie de secretaria también puede entrar en la categoría de una relación liderada por una mujer. ¿Cómo? Es su mujer la que organiza las reuniones con los ejecutivos, es su mujer la que se asegura de que él vaya al trabajo preparado, es su mujer la que se asegura de que sus presentaciones sean aptas para el público… así es como. Es la mujer la que planifica y prepara todo y el trabajo del hombre es ejecutar esos planes.

Algunas personas todavía no están tan abiertas a cualquier relación liderada por una mujer. Sin embargo, esta visión de túnel sobre las relaciones no significa necesariamente que sean machistas. Quizá se deba a que están demasiado familiarizados con los roles de género y a que el varón suele ser el dominante en una relación. Pero con las crecientes tendencias de estos días y con las mujeres apareciendo en lugares en los que normalmente no estarían, la visión de la sociedad está, una vez más, sin duda, por cambiar. El mundo ya no es sólo «un mundo de hombres».

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