El sexo como hábito

Si sientes que tu vida sexual se ha convertido en un hábito más, los sexólogos te aconsejan que cambies tu forma de pensar. Concéntrese en la intimidad y no sólo en el coito, porque son cosas diferentes. No puedes esperar que el deseo de tu pareja siga siendo el mismo que cuando acabáis de empezar vuestra relación sin aplicar ningún esfuerzo para mantenerlo en alto. La rutina diaria, la falta de romanticismo, pueden provocar el desvanecimiento de cualquier deseo.

Cuando una persona se queja de que se cansó o se hartó del sexo con su pareja, diciendo que conoce cada centímetro de su cuerpo, la verdadera razón puede ser la falta de comunicación entre ambos. Lo más probable es que no hayan tenido una conversación abierta durante años. Pero siempre hay que tener en cuenta que la comunicación es vital para la vida sexual, ya que hay que actualizar permanentemente el conocimiento de la sexualidad de la pareja. Nuestra sexualidad no permanece igual, sino que cambia. Nunca dejes de preguntar a tu pareja sobre sus fantasías sexuales, ya que puede resultar fácilmente que no tengas ni idea de las necesidades y deseos de tu amante.

Un gran número de problemas en su vida sexual es un rasgo característico de las mujeres de negocios modernas. Después de un duro día de trabajo, simplemente ignoran a sus parejas y su vida sexual no ocupa un lugar destacado en la lista de sus prioridades, lo cual es totalmente erróneo.

Otro concepto erróneo es que sólo el sexo diario puede mantener frescos los sentimientos y ayudar a mantener el interés sexual hacia el otro. Pero no es la cantidad, sino la apertura emocional de ambos miembros de la pareja la que puede preservar su deseo sexual. Habla con tu pareja de tus sentimientos, de los días felices que tuvisteis juntos en el pasado.

Cuando se tiene una relación de larga duración es necesario sorprender a la pareja de vez en cuando.

Recuerda el chiste «este hombre está casado desde hace mucho tiempo, y prefiere tener relaciones sexuales tumbado sobre el lado derecho de su cuerpo. ¿Te preguntas por qué? Porque es la posición más cómoda para ver la televisión y tener sexo simultáneamente». Por lo tanto, nunca dejes que nada te distraiga del proceso de hacer el amor. Esto mata la lujuria. Provocad y desafiad al otro para conseguir cambios. Por ejemplo, si crees que ha engordado y que esa es la razón de tu falta de deseo, cómprale una bicicleta estática. O puedes comprarle ropa interior dos tallas más pequeña, para que tenga el motivo de perder un par de kilos. La regla principal aquí es no guardar tu insatisfacción en el interior. Comparte tus quejas con tu pareja. Si no lo haces, las cosas sólo empeorarán.

Tienes que aplicar todas tus habilidades para enriquecer tu vida sexual. Pon en marcha tu imaginación, tu creatividad, todos los medios y recursos te servirán. Cuanto más extravagante, mejor. Y, por cierto, no te olvides de la lencería sexy.

Los juegos de rol también son una buena forma de saltarse la rutina y refrescar la vida sexual. Hoy puedes hacer de secretaria, por ejemplo, y mañana convertirte en una colegiala o en una enfermera sexy. Sé diferente cada día y no dejes que tu vida sexual se convierta en un deber rutinario.

 

 

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